La avitaminosis es un estado patológico debido a la insuficiencia o a la carencia de vitaminas. La Avitaminosis se denomina simple cuando se trata de la carencia de una solo vitamina, y compleja si faltan varias.
La avitaminosis A (falta de vitamina A) suele provocar situaciones patológicas que afectan a los ojo, como hemeralopía y xeroftalmia. Así como piel seca, uñas y cabello quebradizo.
También puede provocar insomnio, debilidad muscular, cansancio, caries o gingivitis, bajo estado de ánimo y caída de pelo…
La avitaminosis B1 (falta de vitamina B1 o Tiamina) puede originar una enfermedad característica llamada beri-beri, típica de las zonas tropicales. En climas templados a veces produce diferentes trastornos y su papel es determinante en las polineuritis alcohólicas y en la encefalopatía de Wernicke.
La avitaminosis B2 (falta de vitamina B2 o Rivoflavina) determina una inflamación de los labios (quelitis), trastornos oculares y lesiones en la piel y en las mucosas (dermatosis seborreica). Así como dolor de cabeza y falta de energía.
La avitaminosis PP (falta de vitamina B3 o Niacina) provoca la pelagra, aunque en este caso la carencia vitamínica, incluye también otros compuestos del complejo B. También pude causar fatiga, falta de apetito, molestias estomacales, afecciones en la piel y confusión mental.
La avitaminosis B12 (falta de vitamina B12 o Cobalamina), no es una carencia vitamínica propiamente dicha, desde el momento en que la falta de vitamina B12 hay que atribuirla a un defecto de absorción a causa de la alteración de la mucosa gástrica. No obstante, la falta de vitamina B12 causa: Cansancio, falta de apetito, dificultades de concentración, ansiedad, hormigueo en piernas y brazos, palpitaciones y mareos.
La avitaminosis B6 (falta de vitamina B6 o Piridoxin), puede ocasionar pérdida de apetito, piel seca alrededor de los ojos, fatiga, llagas en el contorno de la boca, pérdida de cabello local, anemia, depresión, irritabilidad entre otras.
La avitaminosis C (falta de vitamina C o ácido ascórbico), provoca el escorbuto y, en el lactante, puede originar la enfermedad de Barlow (escorbuto infantil), hemorragias, fatiga, anemia, piel áspera y envejecida, inflamación y sangrado de las encías, dientes suelto, hipoglucemia…
Un déficit de la vitamina D conduce a estado raquítico del organismo en crecimiento, a la osteomalacia del adulto y, en determinadas circunstancias, a formas de tetanismo. También puede provocar insomnio, debilidad muscular, cansancio, caries o gingivitis, bajo estado de ánimo y caída de pelo.
La avitaminosis K, comporta trastornos de tipo hemorrágico (sangrado de la nariz, sangrado en encías, sangrado en la orina, sangrado en las heces, menstruación abundante y hematomas con facilidad. Aunque el déficit de esta vitamina es raro que se produzca.